Con motivo de la Festividad de los Fieles Difuntos, como es tradición sevillana, la Santísima Virgen es vestida con colores y formas que la Iglesia asocia al luto, para que el fiel se sienta arropado en su oración por los que ya no están y sirva de catequesis visual el exorno de la Virgen, siempre además, usando la belleza como vehículo para llegar a Dios.

Por ello, este 2 de noviembre, la Santísima Virgen de las Angustias ha amanecido vestida con saya y manto de terciopelo negro con bordados en oro de estilo decimonónico realizados en 2002 por Fernández y Enríquez.

Lleva también puños dorados de encaje antiguo francés y un rosario del siglo XIX de plata y cristal ámbar facetado donado por su camarera Antonia Sánchez. Luce a modo de tocado una magnífica seda y sobre ella un encaje de concha de oro del siglo XIX que tiene la particularidad de ser exactamente igual que el que portaba en sus fotos más conocidas nuestra anterior Titular, obra de Montes de Oca destruida en la guerra.

Este precioso encaje fue donado por Gabriel Ferreras, historiador miembro de nuestra comisión artística y que ha donado también el precioso pañuelo antiguo que estrena la Santísima Virgen, grande para que nos fijemos en el consuelo que nos ofrece en nuestras angustias. A modo de fajín lleva un cíngulo del Señor de la Salud que abraza su bendita cintura y completa esta catequesis vista.

Hoy que recordamos especialmente a nuestros Familiares y seres queridos difuntos, nos aferramos a nuestra fe y recitamos con convicción este hermoso salmo “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estarás conmigo”.