Cuatro mujeres de raza se dieron cita en el Foro Magallanes para conmemorar el centenario del nacimiento de la Duquesa de Alba.

El pasado sábado 17 de octubre, la Hermandad de Los Gitanos volvió a escribir una nueva página de su historia jonda, cabal… donde el duende, el arte y el compás flamenco se encontraron para dar vida al Festival Valle Gitano.
Una cita solidario cuyos beneficios se destinan para aliviar las fatigas de nuestros hermanos y para seguir engrandeciendo nuestra Acción Social, en programas tan importantes como el que tenemos en el Polígono Sur.
Un bonito proyecto flamenco y solidario que emprendimos en 2018 para apoyar, difundir y promocionar nuestra cultura y el flamenco de Andalucía, así como a sus artistas, poniendo en valor las raíces y las bases fundacionales de esta nuestra Hermandad, muy vinculadas con la cultura gitana, y por ende, al arte jondo.
Por todo ello, el Valle Gitano tiene su razón de ser, y ocho años después sigue aquí gracias a la implicación de todos: colaboradores, organizadores, voluntarios, artistas, prensa, patrocinadores…. y por supuesto, gracias al público que año tras año de congrega, completando el aforo de esta cita, para poner su granito de arena en esta causa solidaria.
A las 20 horas, las puertas de la Real Fábrica de Artillería de Sevilla abrían sus puertas para empezar a recibir a público: muchos hermanos de la Hermandad, aficionados, algún que otro artista, personalidades, autoridades, prensa… todos iban ocupando, poco a poco, sus localidades dispuestos a vivir una nueva velada del Valle Gitano.

El elenco, por sí solo prometía una noche única, pues cuatro mujeres de raza, como lo son Aurora Vargas, La Macanita, Esperanza Fernández y Pastora Galván, daban vida a ese cartel en el además, figuraba una joven Duquesa de Alba bailando, y quienes subirían al escenario para celebrar su centenario de vida.
El Festival arrancó con el homenaje a nuestra hermana y benefactora, Doña Cayetana, la Duquesa de Alba, historia viva de nuestra Hermandad. La secretaria, Rocío De la Villa hizo una loa a su persona, que tal y como señaló lejos de estar cargado de datos biográficos “de doña Cayetana, conocida por todos de sobra, quien vivía y moría por Sevilla y por su Hermandad de Los Gitanos, hoy queremos traer a estas tablas su entrega, su arte, su solidaridad, su legado…”.

Una gran señora no sólo por sus títulos que la hicieron casi una veintena de veces Grande de España, sino por su optimismo, su vitalidad, su rebeldía, su generosidad, su sensibilidad, su inteligencia,… su carácter único e inigualable. Aquella que no sólo ha sabido estar a la altura de sus antepasados, sino que ha aportado a su noble linaje sensibilidad artística, estabilidad y un enorme carisma.
La Gitana de Alba, como algunos la llaman, “la, que supo saborear y afrontar su existencia con la cadencia, el compás y el sentimiento de la media verónica de Curro Romero o el baile por soleá, también tuvo el arte de investir de nobleza a la Hermandad de Los Gitanos dejando por siempre entroncada a la Casa de Alba, con nuestra historia.
Y aquí está su verdad, y su elección, amar a sus devociones, el Señor de la Salud y la Virgen de las Angustias hasta el final de sus días terrenales y desde el primero de su leyenda.”
Hermana y benefactora por excelencia de nuestra Hermandad. Gracias a su ayuda inestimable, Los Gitanos pudimos evolucionar hasta conseguir grandes hitos que han resultado decisivos en nuestro devenir: algunos de tal relevancia como hacer posible una casa propia donde asentarnos, nuestro actual Santuario…..al que la propia Duquesa de Alba consideraba en voz propia “la gran obra de su vida”….y hoy podemos confirmar la grandeza de dicha obra, su bien, y el testimonio de fe y generosidad de una hermana, ejemplo de esfuerzo y dedicación apasionada por su Hermandad.
Este es su verdadero legado, pues a pesar de haber terminado su vida terrenal hace casi 12 años el pasado sábado, Cayetana sigue formando tal lío en Sevilla que fue capaz de reunirnos a todos en el Foro Magallanes para conmemorar su siglo de vida: púbico, Hermandad, autoridades, amigos, familias… y a un importante elenco de mujeres flamencas, artistas fundamentales del arte jondo, de raza y compás, conjugando la mejor simbiosis entre artistas y homenajeada, carbón en fuego y pasión sin límites, ecos de lo ancestral y del hoy, todas ellas mujeres de un siglo nuevo, para dar vida a la octava edición del Valle Gitano, que hicieron del sábado pasado, una jornada única e inolvidable…..como lo fue Cayetana, mujer auténtica con personalidad propia…..y con un profundo respeto por lo gitano.
Por eso, la Hermandad de Los Gitanos conocedora de su pasado y consciente de sus raíces, aquellas que desde la humildad nos llevaron a lo que hoy somos, quiso rendir este sencillo homenaje a Cayetana, hermana que a pesar de su nobleza heredada que la hicieron Grande de España, poseía algo muchos más valioso como es su nobleza de corazón, que la hicieron y la hacen grande como persona.
En este acto de homenaje acudió en representación de la Casa de Alba, su hijo, Cayetano Martínez de Irujo, a quien nuestro Hermano Mayor, Emilio Jiménez le hizo entrega en presencia de la Consejera de Cultura, Patricia del Pozo; Ricardo Sánchez, Delegado del Gobierno; y Amidea Navarro, Delegada del Distrito Casco Antiguo de Sevilla, de un cuadro de este Valle Gitano, en el que se recoge a su madre de joven bailando, dejando entrever otra de sus grandes pasiones, el flamenco.
Cayetano, quien no puedo contener la emoción del momento, agradeció el cariño que la Hermandad y los hermanos de Los Gitanos muestran siempre por su familia y sobre todo por su madre.

Tras el acto institucional, comenzó el espectáculo, cuya presentación corrió a cargo de nuestro hermano, periodista y escritor, Antonio Ortega. La primera en pisar el escenario fue Esperanza Fernández. La cantaora trianera, con su garganta de gran finura y elegancia, sobrada de compás y con regusto gitano, logró arrancar los primeros oles del día y levantar al público con una larga ovación.
Seguidamente, sobre las tablas tomó el testigo Tomasa Guerrero “La Macanita”, que dejó claro que su cante tiene solera jerezana y raza derrochando, con su torrente de voz por soleá, seguirilla y bulerías, arte y compás.
Y de Jerez, volvimos a Sevilla para disfrutar de la gran Aurora Vargas, quien también supo imprimir su gitanería en el cante y el baile dando fe de su raza, con su voz rajada de cuerda infinita, y que levantó por tercera vez al público de sus asientos.
Clausuraba este Festival Flamenco Valle Gitano el baile de Pastora Galván con cuya sola presencia ya deslumbraba en el escenario, vestida con un traje de aires taurinos. Pastora, la que lo mismo sabe de vanguardia que de lo añejo y sin aditivo, invadió, como cual terremoto las tablas de Artillería conquistando al público con su gracia, técnica impoluta y compás sin igual.
Y por si acaso aún no habíamos disfrutado lo suficiente, estas cuatro mujeres volvieron al escenario para dar su pincelada final en un fin de fiesta donde, el que más y el que menos, se marcó su pataita por bulerías.
El duende se apoderó del VIII Valle Gitano, dejando latente la raza, el compás y la gitanería pura del flamenco de nuestra tierra, y escribiendo en letras de oro otra página de la historia de la Hermandad de Los Gitanos.
AGRADECIMIENTOS: La Hermandad de Los Gitanos quiere aprovechar esta publicación para hacer público y extensivo su agradecimiento a todos y cuantos, de una forma u otra han puesto su granito de arena para que este Festival salga adelante.
En primer lugar a José María Flores, por ser el Hermano Mayor de la Junta de Gobierno impulsora de este proyecto. A la Junta de Gobierno por su trabajo desmedido durante estos intensos meses de preparación junto a los hermanos miembros de la comisión como son Enrique Casellas, Jesús Molina, Joaquín Vega y Juanmari Gallardo.
Al Grupo Joven, y voluntarias de la Bolsa de Caridad por su trabajo altruista, unos controlando el acceso y acomodando al público, y otras perfumando de romero Artillería. Al presentador Antonio Ortega por saber mantener la esencia de este Festival. A cada una de las artistas que se entregaron en cuerpo y alma, presentado un espectáculo a la altura de cualquier Festival Flamenco magno de Sevilla o España.
Al público que llenó el patio de butacas y supo entender y saborear la parte cabal y solidaria del acto.
Y como no a los patrocinadores, quienes sin su ayuda inestimable no hubiésemos podido arrancar con este Festival que no pretende más que poner en valor nuestras raíces, lo flamenco, lo gitano… y encontrar recursos para seguir trabajando en nuestra Acción Social en el Polígono Sur: Fundación Cajasol, Ayuntamiento de Sevilla, y al ICAS, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Fundación Caixabank, Fundación Cajarural, Fundación Cámara de Comercio, Hotel Hesperia, Fundación Casa de Alba, ABU, Lexus Sevilla, Unisa, MKR, Bodeguita Casablanca, Amorino, Fundación Persan, Medina Grupo, Fundación Lamaignere, Factoria Arquitectos, Insolac Renovables, Pripimar, Valentín Trinidad, Hierros Isaga, Vargas Romera, Mantecados La Muralla, Clínica Montecarlo, 6th Century, Orbe Creaciones y Mighasa.




























