
Nuestros hermanos empezaron su jornada muy temprano y lo hicieron rezando ante Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias, la mejor manera de coger fuerzas para andar el duro camino que les esperaba.
El día resultó muy animado y lleno de buena convivencia y de Hermandad y permitió que la devoción que habían sentido todos en el momento de la partida se fundiera de nuevo en oración cuando nuestros hermanos llegaron a las plantas de la Virgen del Rocío ante la cual asistieron a la Eucaristía.