18.04.08   XI ANIVERSARIO DE LA BEATIFICACION DE CEFERINO JIMENEZ MAYA

A todos los Hermanos y Hermanas de Nuestra querida Hermandad Sacramental de los Gitanos.

El próximo día 1 de Mayo a las 12:00 horas,  S.E.R. D. Carlos Amigo Vallejo, Cardenal Arzobispo de Sevilla presidirá la Sagrada Eucaristía en nuestro Templo – Santuario de Nuestro Padre Jesús de la Salud y Santa María de las Angustias Coronada, en la celebración de XI Aniversario de la Beatificación de Ceferino Jiménez Maya

El año pasado por estas mismas fechas, en el Santuario de Santa María de Consolación de Utrera, durante la homilía de la Celebración Eucarística, con  este motivo, se nos anunció la designación de nuestro Templo como Santuario Devocional de Nuestras Sagradas Imágenes.

Celebrábamos el X Aniversario de la Beatificación de Ceferino Jiménez Maya, el primer Beato Gitano de la Iglesia Católica.

En ese día tan señalado del X Aniversario, recordábamos que la Imagen de Nuestro Padre Jesús de la Salud, Señor de la Madrugada de Sevilla,  presidió la Celebración de Acción de Gracias, en la Santa Iglesia Catedral por la elevación  a los altares del Beato Ceferino. Fue un día grande, en el que volvimos a ver,  en aquella  mañana imborrable para todos nosotros, al Señor  de la Salud caminar desde la Iglesia de Santa Catalina, Parroquia de San Román, hasta la Santa Iglesia Catedral, en su paso de salida. Al llegar a la Catedral,  Nuestro Padre Jesús de la Salud  fue recibido por el Arzobispo de Sevilla y un alegre repique de campanas de la Giralda. A la caída  de la tarde, se celebró la Eucaristía presidida por el Sr. Arzobispo con gran solemnidad y asistencia masiva de fieles que ocuparon hasta el trascoro de la Catedral. Finalizada la ceremonia, se organizó la procesión, saliendo por la puerta de San Miguel a las 9 de la noche.

En el regreso a su Templo, Nuestro Padre Jesús de la Salud, en loor  de multitudes, fue recibido por la Ciudad, en el Ayuntamiento con las primeras Autoridades. Desde la Catedral hasta allí, presidió la procesión el Arzobispo de Sevilla, el Hermano Mayor y su Junta de Gobierno y todas las Hermandades de la Madrugada portando sus Estandartes.

Once años después vamos a celebrar ese Aniversario en nuestro Santuario dado  que el  pasado año, por recomendación de la Delegación de Pastoral Gitana, presidida por el Sacerdote D. Emilio Calderón, al cumplirse el  500 Aniversario del Santuario de Nuestra Señora de Consolación de Utrera, la Hermandad de los Gitanos de Utrera,  perteneciente a la Pastoral Gitana, celebró en dicho lugar el X Aniversario de  la Beatificación de Ceferino Jiménez Maya.

No sabíamos que en esa ceremonia íbamos a recibir una gran noticia que nos llenaría de alegría. El Sr. Cardenal anunció durante la Homilía el inminente nombramiento de nuestro Templo, como Santuario. Es por lo que en nuestra Sede Canónica hay un retablo de cerámica de Nuestra Señora de Consolación recordando ese día.

No cabe la menor duda que el Beato Ceferino fue el mediador para que recibiéramos ese regalo de reconocimiento a la Fe y a la Devoción de Nuestras Sagradas Imágenes.

Ceferino Jiménez Maya llevó una vida ejemplar en el más puro sentido Eclesial. El atesoraba en su corazón, su dedicación a ayudar a los más necesitados,  marcando una vida  que lo llenaba interiormente de esa luz que emana de Dios, siempre al servicio de los demás.

Un detalle imborrable ocurre cuando observa a un hombre que se apoyaba  en un  pilón abrevadero de ganado y viendo que los que pasaban a su alrededor no le ayudaban, él se acercó y lo recogió, y aunque tenía vómitos de sangre por tuberculosis, lo atendió  de una manera solícita.

Son muchos los  hechos ejemplarizantes de su vida. Se dedicaba a la venta de ganado, especialmente de equinos. Las ganancias las dedicaba a comprar ropa de abrigo y alimentos para repartirlos entre los que vivían bajo los puentes y a los más necesitados. Era un hombre de una fe y devoción especial a la Eucaristía. A hora muy temprana asistía a la celebración de la Misa, siempre con su Rosario en la mano con devoción ejemplarizante. Llegó hasta tal punto que siendo detenido y encarcelado junto a un numeroso grupo de Sacerdotes y Obispos en el año 1936, llegada la hora del fusilamiento de los detenidos,  le dijeron, al ver que era  seglar y un hombre humilde,  que tirara el Rosario y  así se salvaría, y él, en un gesto ejemplar, besando el Crucifijo del Rosario, lo apretó contra su pecho, manifestando su fe en Jesucristo y su unión con todos los Sacerdotes y Obispos que iban a ser sacrificados. Siendo fusilado con todos los demás.

Hablando  de Ceferino Jiménez Maya e intentando trasladarnos  a la época que le toco vivir, podríamos llegar sin equivocaciones  a  la conclusión de que fue  un hombre sencillo, creyente y Gitano.

                                        

                               Juan Miguel Ortega Ezpeleta

                                      Hermano Mayor